NOCHE OCHENTERA
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
Tú
Cuando "la noche ochentera" se convierte en "la noche entera": una lección sobre cómo aprenden los niños
Hace unos días, mientras compartía la tarde con los niños de la ONG donde trabajo, una niña de 5 años se me acercó emocionada y me dijo:
—¡Te voy a cantar una canción que me he aprendido!
Con toda la ilusión del mundo, empezó a cantar:
“La noche entera, la noche entera…”
Tuve que sonreír. Ella estaba interpretando, a su manera, la popular canción "La noche ochentera". Pero en su mundo, la palabra ochentera no tenía ningún sentido. Era una palabra que no existía en su universo de 5 años, así que su mente hizo algo maravilloso: la transformó en algo que sí comprendía —entera.
Este pequeño momento me hizo reflexionar sobre cómo aprenden y entienden los niños. Ellos construyen su realidad a partir de lo que conocen. No memorizan literalmente; interpretan, adaptan y resignifican el lenguaje a partir de su experiencia y vocabulario. Donde un adulto escucha "ochentera" y piensa en una época, una estética o un estilo musical, una niña de 5 años escucha lo que su cerebro puede procesar: una palabra conocida, una que encaja en su mundo.
Esta anécdota nos recuerda la importancia de escuchar más allá de las palabras y de observar cómo los niños interpretan el mundo. Lo que a veces parece un error, en realidad es una muestra brillante de cómo funciona su mente creativa, su lógica interna y su forma de aprender.
Como educadores, padres o cuidadores, debemos tener siempre presente que los niños no repiten como grabadoras: reconstruyen. Por eso es tan valioso darles espacio para expresarse, equivocarse y reinterpretar. Porque en esos momentos, cuando una canción se convierte en otra, es donde realmente está ocurriendo el aprendizaje.
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
Comentarios
Publicar un comentario