CUANDO LA CRUELDAD SE DISFRAZA DE EXCELENCIA

 

En la sociedad actual, la educación se ha convertido en un terreno donde algunos educadores parecen olvidar su verdadera misión: nutrir mentes, inspirar y guiar a sus estudiantes hacia el conocimiento y el crecimiento personal. Sin embargo, en lugar de ser faros de sabiduría, algunos optan por el camino de la arrogancia y la crueldad, disfrazándose como divas de la enseñanza cuando en realidad son simplemente depredadoras emocionales.

Es hora de sacar a la luz una práctica que se ha vuelto demasiado común y que revela la verdadera naturaleza de estos individuos: la publicación de fotos de exámenes y trabajos de estudiantes en redes sociales con el único propósito de ridiculizar y avergonzar a aquellos que no cumplen con sus expectativas.

Imagina por un momento estar en el lugar de un estudiante que, con esfuerzo y dedicación, completó un examen solo para descubrir que su trabajo ahora se exhibe en línea como un trofeo de incompetencia. ¿Qué tipo de lección enseña esto? Ciertamente no es una lección de empatía, respeto o responsabilidad.

Estas profesoras, que se autoproclaman como excelentes educadoras, deberían ser conscientes del daño irreparable que causan a la autoestima y al bienestar emocional de sus alumnos. ¿Es realmente tan satisfactorio para ellas infligir dolor y humillación a aquellos que están bajo su tutela?

La verdadera excelencia en la enseñanza no se mide por la capacidad de señalar defectos y errores públicamente, sino por la habilidad de guiar, motivar y apoyar a los estudiantes en su viaje de aprendizaje. La verdadera excelencia radica en la capacidad de fomentar un entorno seguro y de confianza donde los errores sean vistos como oportunidades para crecer, no como razones para denigrar.

Es hora de que la comunidad educativa rechace y condene este tipo de comportamiento. Los educadores tienen el poder de influir en las vidas de sus estudiantes de maneras profundas y significativas, y con ese poder viene una gran responsabilidad.

Por tanto, instamos a todas las instituciones educativas a que tomen medidas serias para abordar este problema. Las profesoras que son PERVERSAS en la enseñanza deben ser despojadas de sus máscaras y enfrentar las consecuencias de sus acciones. Solo entonces podremos construir un ambiente educativo verdaderamente enriquecedor y respetuoso para todos los involucrados.

En conclusión, ser un educador no es solo enseñar contenido académico, es también ser un modelo a seguir, un mentor y un guía compasivo. Dejemos atrás la era de este tipo de malos profesionales de la educación y abracemos una cultura de empatía, respeto y verdadera excelencia en la enseñanza.

Y entonces podrás hacer una TESIS, porque quizá entonces y sólo entonces tengas algo apropiado que decir.

FIN

Comentarios

  1. Me parece muy constructivo,todo lo que denuncia este escrito, y por supuesto a l@s "profesionales",que denigran al estudiante de esa manera,no merecen ,ese trabajo,y probablemente , ningún n otro.

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