AUTORREGULACIÓN Y CORREGULACIÓN EMOCIONAL. LAS CLAVES DE LA FELICIDAD

La aversión hacia la dependencia emocional es común,en muchas personas, ya que usualmente la asociamos con características no deseadas, como ser alguien pegajoso o incapaz de estar solo. Vivimos en una sociedad que valora la autonomía y la independencia, por lo que la dependencia emocional, generalmente está mal vista.

Sin embargo, olvidamos que somos criaturas inherentemente sociales, lo que implica una cierta dependencia entre nosotros. A lo largo de la historia, nuestro progreso y desarrollo han estado arraigados en nuestras interacciones sociales. Anteriormente, se creía que el desarrollo humano implicaba pasar de la dependencia total en la infancia a la independencia total en la edad adulta. Sin embargo, observamos que muchos adultos no alcanzan esa independencia total, y de hecho, si la alcanzaran, sería más bien, un problema social y emocional.

La dependencia no desaparece con la edad, simplemente se transforma. Pasamos de una dependencia vertical, como la que experimentan los niños con sus padres, a una dependencia horizontal, donde tanto damos como recibimos apoyo. La interdependencia se convierte en el ideal de relaciones entre adultos, donde cada individuo es capaz tanto de cuidar como de ser cuidado.

Sin embargo, no todos logran alcanzar esta forma saludable de dependencia. Algunos adultos enfrentan dificultades en esta transición, especialmente cuando se trata de permitir que los adolescentes ganen autonomía. Además, en las relaciones de pareja, algunos persisten en patrones de dependencia vertical, buscando ser cuidados o proveer cuidado de manera unilateral, lo cual no es saludable ni equilibrado.

Para cultivar relaciones horizontales entre adultos, se necesita una combinación de madurez emocional, comunicación abierta y un entendimiento mutuo de la importancia de apoyarse de manera equitativa.

Me gusta la simplicidad de dos cosas: autonomía e intimidad. Pero…¿Cómo logramos ambas?

Vamos por partes primero veremos, la regulación emocional. Básicamente, los humanos tenemos dos formas principales de regulación emocional: autorregulación y corregulación. La Autorregulación es más individualizada. Implica que la persona pone en práctica acciones individuales, para alcanzar el equilibrio como podrían ser: hacer ejercicio, meditar o relajarse. La Corregulación, en cambio, involucra la interacción con otros, para poder encontrar nuestro equilibrio, como hablar con alguien cuando nos sentimos mal. Estas dos formas son clave en la regulación emocional de las personas.

Algunas personas son expertas en autorregularse pero luchan con la corregulación. Cuando están mal, tienden a aislarse para autorregularse antes de volver a conectarse. Otros son buenos corregulándose pero tienen dificultades con la autorregulación. Buscan a otros cuando se sienten mal.

Imagina una pareja donde uno prefiere alejarse en momentos de conflicto y el otro busca cercanía. Aquí es donde surge un problema: en lugar de corregularse, se "codesregularán" mutuamente, lo cual puede ser perjudicial para la relación.

Junto con la corregulación, la seguridad relacional es vital. Si podemos autorregularnos y sentirnos bien solos, tenemos autonomía. Si podemos corregularnos y disfrutar de la compañía de otros, tenemos intimidad. Estos son los ingredientes para relaciones adultas saludables.

Tenemos la certeza de que personas así , que correlacionan las dos variables existen, aunque pueden ser difíciles de encontrar. Estamos en la búsqueda constante. Si encuentras a alguien así, ¡no dudes en comprometerte! No importa su apariencia o género, lo importante es la conexión emocional y la capacidad de corregulación.

Ahora, si te encuentras con alguien con problemas de dependencia o evitación, ten cuidado. Pueden ser propensos a relaciones tóxicas o carecer de intimidad. Es crucial reconocer estos patrones para evitar problemas en la relación.

En resumen, las relaciones saludables requieren equilibrio entre autonomía e intimidad, así como una capacidad sólida de corregulación emocional. Por esa razón es importante trabajar desde pequeños en todos estos aspectos de la educación emocional que sientan las bases para nuestro desarrollo social, afectivo y emocional en el futuro.

 

 

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