REFLEXIONES ANTES DE MORIR
Hoy es el día de todos los Santos. Un día especial para recordar a aquellas personas que fueron importantes en nuestra vida pero que ya no se encuentran entre nosostros. Hace unos días me encontraba en Albacete en el congreso más grande de habla hispana que trata sobre temas muy curiosos como las experiencias cercanas a la muerte. En el congreso, varios médicos, hablaban de situaciones que habían visto en su práctica hospitalaria y para las que no tenían respuestas desde la ciencia.También hablaban del acompañamiento a pacientes moribundos y de lo que estos expresaban antes de morir. Sobre eso hay un estudio muy revelador de Bronnie Ware, una enfermera australiana que, tras muchos años trabajando con pacientes terminales, recogió las últimas palabras de los enfermos y, muy especialmente, aquello de lo que se arrepentían de no haber hecho. Los recopiló en su libro, Los cinco mandamientos para tener una vida plena. Bronnie descubrió que «casi todas las personas expresan los mismos remordimientos antes de morir» y los resumió en cinco puntos, junto a los que he anotado los comentarios hechos por la enfermera:
1. Ojalá hubiese tenido el coraje de vivir la vida que yo quería y no la que los demás esperaban de mí.
Este es el remordimiento más común. Cuando somos conscientes de que nuestra vida se está terminando, miramos hacia atrás y vemos todos los sueños que no hemos realizado. Mucha gente no se atreve a perseguir sus sueños y muere sabiendo que ellos son los responsables de las decisiones que los impidieron. No somos conscientes de la libertad que tenemos por el mero hecho de estar sanos. Cuando llega la enfermedad, ya es demasiado tarde.
2. Ojalá no hubiese trabajado tanto.
Este comentario me lo repitieron la mayoría de los hombres a los que asistí. Se arrepentían de no haber dedicado más tiempo a su pareja y a sus hijos cuando eran pequeños.
3. Ojalá hubiese tenido el coraje de expresar mis sentimientos.
Muchas personas esconden sus sentimientos para evitar conflictos con los demás. El resultado es que se conforman con una existencia mediocre. No podemos controlar las reacciones de los demás. Y, aunque al principio otra persona se moleste cuando somos honestos, eso hace que una relación crezca; o que
se acabe una relación que no era saludable. En ambos casos, todo el mundo sale ganando.
4. Ojalá hubiese mantenido el contacto con mis amigos.
Muchas personas no se dan cuenta de la importancia de los amigos hasta que la muerte se acerca. Nos absorbemos tanto en nuestras rutinas que dejamos marchitarse las amistades. Olvidamos ofrecer a nuestros amigos el tiempo y el esfuerzo que merecen. En las últimas semanas de vida, lo único que importa es el amor y las relaciones. Todo lo demás —el dinero y el éxito profesional— es absolutamente irrelevante.
5. Ojalá me hubiese permitido ser más feliz.
Desgraciadamente, este remordimiento también es muy común. Muchas personas no se dan cuenta de que la felicidad es una opción hasta que la muerte se acerca. Muchos se han dejado arrastrar por el confort de la vida cotidiana, el miedo al cambio o a la reacción de los demás. La vida está hecha de decisiones. Y es tuya. Decide. Estas conclusiones de Bronnie Ware me han conmovido y me han hecho reflexionar. Por eso quiero compartirlas contigo. A sus cinco «ojalás» añado un sexto: ojalá no tengamos que esperar al lecho de muerte para lamentar lo que no hicimos.
Hagámoslo ahora.
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