ACABAR CON LOS MIEDOS

 Queridos amigos y queridas amigas volvemos a retomar este espacio para reencontrarnos de nuevo y poder seguir con nuestras reflexiones tanto pedagógicas como con aquellas que nos proporcionan un crecimiento como personas. En la entrada de hoy quiero desempolvar el blog con un tema que se encuentra en consonancia con la estación del año en la que nos encontramos: el otoño. Decía Leo Buscaglia que: "debemos aprender a desprendernos de las cosas con la misma facilidad con la que las tomamos o nos encontraremos con las manos llenas y la mente vacía" Y es que efectivamente amigos y amigas lectores de este humilde blog cada año cuando da comienzo el otoño y veo caer las hojas de los árboles no puedo dejar de pensar en lo que implican los apegos y el poder que tiene el liberarnos de todo aquello que nos mantiene apegados a algo.

Hemos hablado en otra entrada anterior de este mismo espacio de la importancia del apego emocional en las personas y de lo que implica tener un apego seguro frente a un apego inseguro o evitativo. Pero hoy quiero ir un paso más allá. Los apegos en general surgen del miedo a perder aquello a lo que estamos apegados. Como seres humanos tenemos apego a muchas cosas y personas, por ejemplo, apego a la pareja, a los hijos/as, al trabajo, al coche nuevo que acabo de comprar, a mi casa, a mis amistades, a todo. Ese miedo a perder aquello que consideramos "nuestro" no nos deja avanzar en la vida y no solo no nos deja avanzar sino que nos somete en multitud de ocasiones y nos quita la libertad que como seres humanos necesitamos para vivir una vida en plenitud. Si vivo con miedos, nunca seré capaz de decir lo que pienso a mi jefe, por miedo a perder el trabajo, viviré con miedo de que me rayen el coche que acabo de comprar, tendré miedo de poner límites a mis hijos/as adolescentes o incluso a mis alumnos por miedo a que me dejen de querer, viviré con miedo a perder mi trabajo y que esa situación haga que pierda mi casa y que acabe debajo de un puente. El miedo nos acaba paralizando y convirtiéndonos a todos en una especie de tarados que tienen miedo a todo. Me rio cuando pienso en la gente que llueve, sobre todo en esta estación, y corren como locos para no mojarse....a qué le tienes miedo, a mojarte? pero que te crees que es la lluvia...ácido?...que todo el mundo esté tranquilo, no os vais a desintegrar si os mojáis un poco...vivir la vida sin miedo.

Nada de eso ocurre si cambiamos la polaridad y tomamos consciencia de que no vamos a acabar debajo de un puente por decirle a nuestro jefe que está equivocado, en todo caso nos podrá tirar del trabajo, pero nos saldrá otro que seguramente será hasta mejor. No nos vamos a desintegrar, como decía anteriormente, si nos mojamos, nadie nos va a dejar de querer por poner límites y en el caso de que lo hagan es que nos querían muy poco antes de eso....así que sed felices y desprenderos de aquello que no necesitéis, que se lo lleven los vientos del desapego. Lo he repetido muchas veces:la saturación es enemiga de la plenitud. Tener no implica ser.

Sintonizad con la energía del otoño, soplad sobre todo aquello que os impide avanzar y volar hacia cielos nuevos...soplad y desprenderos y veréis como al igual que en el gesto sagrado de respirar, muy pronto una brisa de aire fresco entrará de nuevo y lo renovará todo.

Un abrazo de corazón a corazón.

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