EL UNIVERSO ESTÁ HECHO DE HISTORIAS NO DE CUENTOS
El universo está hecho de historias no de cuentos
En la entrada de hoy queridos y queridas amigos/as vamos a continuar con los cuentos que utilizamos en nuestras clases, con las mujeres de la ONG Valenciana donde trabajaba.
Los cuentos me facilitaron, en mi labor docente con este colectivo, el poder de hacer entender a las mujeres, a través de las palabras, el sentido de la vida. ¿Recordáis la historia de Sherezade, en las mil y una noches? En este relato la joven salva su vida a través de los cuentos. Sus historias transforman el alma del rey Sahriyar, un hombre iracundo y agresivo. Sin embargo, a través de los relatos de Sherezade este hombre consigue abrir nuevos horizontes en su alma y en su mente. Los cuentos por tanto queridos/as amigos/as transforman a las personas y son capaces de hacerles despertar. Tienen el poder de abrir puertas y ventanas como si se tratasen de una llave maestra que amplía nuestra visión del mundo ejerciendo como puentes que unen nuestra mente a nuestro corazón.
El cuento que os voy a contar hoy y que trabajamos en la ONG pertenece a Eduardo Galeano y se titula: ¡No se han podido llevar la música! Y dice así:
Hace mucho tiempo existió un hombre al que se le conocía por el nombre de Mesé Figueredo. Se dice que era un mago del arpa.
En la llanura de Colombia no había ninguna fiesta sin él. Para que la fiesta fuese fiesta, Mesé Figueredo tenía que estar allí con sus dedos bailadores que alegraban los aires y alborotaban las piernas.
Una noche, en un sendero perdido, fue asaltado por unos ladrones. Iba Mesé Figueredo de camino a unas bodas, él encima de una mula, encima de la otra su arpa, cuando unos ladrones se le echaron encima y lo molieron a palos.
A la mañana siguiente alguien lo encontró. Estaba tendido en el camino, un trapo sucio de barro y sangre, más muerto que vivo. Y entonces aquella piltrafa dijo con un hilo de voz:
– Se llevaron las mulas.
Y dijo también:
– Se llevaron el arpa.
Y, tomando aliento, rió:
– ¡Pero no se han podido llevar la melodía!
Nadie podrá arrebatarnos nunca nuestra actitud ante la vida. La melodía a la que hace referencia Galeano en este corto fragmento se refiere a lo que Viktor Frankl también dio cuenta en su experiencia como preso en los campos de concentración. Estas mujeres como comentábamos en post anteriores, lo habían perdido todo, su país, su familia, sus amistades, su trabajo, pero aun así no habían perdido su actitud ante la vida, aquello que nos hace verdaderamente humanos. Estas mujeres se dieron cuenta que si querían disfrutar del Arco Iris primero debían estar dispuestas a soportar la lluvia. Como decía Jaime Barylko el mundo tiene el sabor que le demos. El bien y el mal son apariencias. En la vida ocurren cosas buenas y malas. Tenemos cierta tendencia a aceptar aquello que nos acaricia como algo bueno y rechazamos con ira y resentimiento los acontecimientos que nos perturban. Ahí es donde nos equivocamos. El tejido de nuestra vida se va hilando detrás de nuestros ojos y no alcanzamos a percibir el sentido de la trama, ni el revés de la misma. Y algún día en el caminar de nuestra melodía recordaremos con alegría las bellas armonías y sentiremos que podremos interpretar otras canciones para otros oyentes, para otra gente. Porque, como decía Galeano, aunque nos rompan la partitura siempre nos quedará la melodía. Aquello que está en nuestro corazón permanecerá intacto, nadie jamás podrá arrebatárnoslo. La vida nos lanza un desafío: nos recuerda que no somos espectadores sino narradores de nosotros/as mismos/as y actores y actrices de nuestra vida.
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