LOS CUENTOS QUE ME AYUDARON A ENTENDER LA VIDA

Los cuentos que me ayudaron a entender la vida

En la entrada de hoy, amigos y amigas quiero agradecer a todas las personas que se pusieron en contacto conmigo ayer, al leer o escuchar el podcast del cuento del cazador de venados. Unos se pusieron en contacto conmigo para comentarme que el cuento les había parecido maravilloso y muy didáctico y todos lo hicieron para darme ánimos por mi momento de tristeza.

A partir de ahora debo comunicaros que todos los escritos que publico en el blog unamaestrasinescuela.blogspot.com también estarán disponibles en formato audio en la plataforma Ivoox a partir de la próxima semana.

Hoy también vamos a contar una historia. En este caso una historia de vida de un señor que fue veterano en la Segunda Guerra Mundial. Me encantan las historias de vida y creo que nos ayudan a comprender mejor todos los aspectos vitales que son relevantes para nosotros/as. La historia de vida, que vamos a relatar a modo de cuento, se titula el pan duro y también pertenece al libro del arte de combinar el sí con el no, de Ricardo Bulmez. Con esta historia podéis trabajar con vuestro alumnado porque las historias y los cuentos tienen la capacidad de ser textos multinivel, es decir, los/las niños/as los leen y sacan unas conclusiones y los adolescentes los leen y sacan otras más profundas, pero a nadie deja indiferente y todos se sienten bien en función de lo que entienden.

La historia es la siguiente:

Conocí al Sr Zurcher durante los días de mi infancia. Era un alemán veterano de la guerra mundial. Cuando yo era niño, él ya era una persona adulta, cuando yo era joven, él era un anciano, ahora que soy adulto él ya murió. Pero me dejó una gran enseñanza para la vida, que nunca he olvidado y la quiero compartir contigo.

El Sr. Zurcher a consecuencia de la guerra, lo había perdido todo. Cuando regresó del frente se encontró con su finca convertida en un cuartel ruso, su esposa y sus hijos habían desaparecido y nunca supo si estaban vivos o estaban muertos. Se quedó sin familia, sin propiedades y sin país porque la parte de la Alemania donde él nació y vivió pasó a pertenecer a la Unión Soviética. Su pasaporte tenía un sello que decía “APÁTRIDA”, es decir, sin patria. Perdió hasta su nacionalidad, como habéis podido comprobar.

En una oportunidad, unos amigos míos estaban hablando con el Sr Zucher, condoliéndose por todo lo que le había sucedido. Fue entonces cuando el Sr. Zucher, pronunció una frase que según él repetían los campesinos de su tierra ante las calamidades. La frase era la siguiente: pan duro no es pan duro, pan duro no es pan duro ¡duro es no tener pan!

Este pensamiento me ha ayudado mucho ante las dificultades de la vida. Cada vez que he pasado por malos momento he repetido esta frase como si de un mantra se tratase. Muchas veces protestamos por las cosas que tenemos y nos quejamos del trabajo, del país, de las amistades, de la pareja, incluso llegamos a renegar de nuestra propia vida. Nos convertimos en unos haters. Nos pasamos horas lamentándonos por lo que tenemos sin darnos cuenta precisamente que la grandeza está ahí, en lo que tenemos.

El problema no es tu pareja, o tus amigos, o tu trabajo. El problema sería no tener a nadie con quien compartir, no tener a nadie que te espere o que esté pendiente de ti, no tiene porque ser tu pareja, pueden ser tus amistadas. El trabajo no es duro, ¡duro es no tener trabajo! O pasar trabajo para poder vivir. La vida no es dura, duro es no tenerla, duro es no vivir. El problema no son tus defectos físicos, como por ejemplo que no te guste tu nariz, el problema sería no tener nariz.

Recordemos amigos y amigas: pan duro no es pan duro, duro es no tener pan. Todo depende del cristal a través del que miramos la vida. En vez de alegrarnos por lo que tenemos, acabamos criticándolo y criticándonos a nosotros mismos, convirtiéndonos en ocasiones en unos jueces despiadados.

Voy a acabar la entrada de hoy con un pequeño chiste que demuestra la capacidad que tuvo él hijo de la señora del chiste para ver en la dificultad una oportunidad.

Una vez una señora tenía dos canarios en su jaula, uno trinaba que era una maravilla y el otro no. Un día la señora le preguntó a su hijo:

-        ¿Por qué este canario no canta? ¿Estará enfermo? ¿Será que no es útil?

A lo que el hijo le contestó:

-        No, no está enfermo y tampoco es un inútil. Lo que pasa es que un canario compone y el otro canta. Uno es compositor y el otro interprete.

Como os decía queridos amigos y amigas es un don que nos otorga felicidad, la capacidad de poder ver que en la dificultad y en el problema está implícita la solución, solo es cuestión de mirar de otra manera.

Un abrazo a todos y todas. Nos vemos pronto

 

 

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