LA TEORÍA DEL ESFUERZO INVERTIDO

La teoría del esfuerzo invertido

En la entrada de hoy queridos y queridas amigos y amigas quiero hablaros sobre la teoría del esfuerzo invertido que también trabajé con este grupo de mujeres en la ONG Valenciana.

Para explicar la teoría del esfuerzo invertido citaré un texto de Alan Watts y que el propio autor, escribió en su libro, La sabiduría de la inseguridad

“Si no sabes nadar y te caes al agua e intentas mantenerte a flote desesperadamente y lleno de angustia, con todo el miedo natural que tienes de no saber nadar, cuanto más te menees y más te sacudas, más te hundirás y más deprisa. La teoría del esfuerzo invertido consiste sencillamente en relajarte, en pensar que si estás tranquilo y llenas los pulmones de aire, esto te hará flotar y no te ahogarás”.   

La teoría del esfuerzo invertido de Alan Watts es similar a la intención paradójica de Víctor Frankl. Víctor Frankl, conocido por su libro, el hombre en busca de sentido, ya nos anticipaba la importancia de esta situación. El Dr. Frankl afirmaba que, si nos vamos a la cama con la intención de dormirnos pronto, cuanto mayores sean las ganas que tengamos de dormir, menos capaces seremos de conseguirlo. Por esta razón Frankl nos aconsejaba intencionar nuestro pensamiento a la inversa.

La mayor parte de las mujeres, con las que yo trabajaba, sentían que debían hacer grandes esfuerzos en sus vidas para seguir adelante, para mantener o encontrar trabajo y pagar sus hipotecas, para alimentar a sus hij@s, etc. Sin embargo, toda esa tensión que les generaba su situación de vida en ocasiones podía incluso llegar a ser contraproducente.

Parafraseando a Alex Rovira una actitud serena que invita a la reflexión es mejor compañera y guía que la acción precipitada y no pensada. Son múltiples las ocasiones en las que, con estar sereno ya has cruzado la mitad del río. Distanciarnos de los problemas que nos amenazan para verlos desde otro punto de vista, para ganar perspectiva, nos posibilita la búsqueda de soluciones desde la paz interior y la lucidez, no desde la ofuscación. Los nervios hacen que nos alteremos hasta vaciar nuestros pulmones de aire, de modo que nos hundiremos agotados y nos ahogaremos, mientras que, desde la quietud, retendremos el aire y flotaremos, haciéndonos los muertos sobre la corriente.

No se trata de resignarnos, se trata de aceptar la situación tal y como es y hacer todo lo que esté en nuestra mano para tratar de encontrar la mejor solución, sin agobios, sin miedo, con coraje, con lucidez y sobre todo con serenidad. No sirve de nada la ofuscación o la precipitación. Debemos ser proactivos, por supuesto, pero hay cosas en la vida que no está en nuestra mano el poder modificarlas.

Por ejemplo, si vives en una gran ciudad seguramente te estreses porque hay mucho tráfico y puedes llegar tarde al trabajo. Por mucho que te estreses no vas a cambiar la situación, ni la vas a modificar. Lo mejor en esa situación es aceptar que eso es lo que hay y aprovechar la adversidad que te genera el tráfico para hacer algo productivo como por ejemplo escuchar un podcast que le aporte algo nuevo a tu vida.

Esta teoría del esfuerzo invertido o de la intención paradójica, dependiendo del autor que queramos resaltar, la trabajé con las mujeres a través de las siguientes cuestiones en las que todas estuvimos reflexionando durante unos minutos para poder realizar un grupo de discusión y debate con las respuestas obtenidas.

Las preguntas eran las siguientes:

Cada vez que sientes que todo se hunde a tu alrededor, o cuando presientes que se acerca un mal momento, piensa: ¿Qué es lo peor que puede pasar?

¿Qué argumentos tienes para saber fehacientemente que aquello por lo que te preocupas es cierto?

¿Puedes cambiar aquello que te preocupa o por más preocupación que sientas no puedes cambiar la situación?

¿Te preocupa o te ocupas?

¿Has probado a hacer algo diferente?

Las reflexiones extraídas de todas estas preguntas fueron de gran utilidad porque la gran mayoría de mujeres tomaron conciencia de que por más preocupación que añadieran a sus vidas, no podían modificar la situación vivida solamente por el hecho de preocuparse desmesuradamente. Incluso muchas de ellas llegaron a la conclusión de que esa preocupación excesiva les dificultaba mucho más su vida que se la facilitaba, porque les generaba una inseguridad y un miedo que les impedía afrontar las situaciones de vida con positividad y entusiasmo y estas reacciones provocaban un deterioro en su calidad de vida.

Si ellas iban a una entrevista de trabajo con miedo o con inseguridad, por muchas ganas que tuvieran de ser elegidas para ese puesto de trabajo o incluso por muy válidas que fueran para el mismo, obtenían un resultado negativo. Si por el contrario afrontaban la entrevista sin miedo y con seguridad en ellas mismas el resultado era otro.

La clase acerca de la teoría de esfuerzo invertido o intención paradójica fue una clase muy productiva, las mujeres aprendieron mucho acerca de ellas mismas realizando esta reflexión introspectiva y la puesta en común de las respuestas a las preguntas planteadas.

Me gustaría finalizar la entrada de hoy con una frase de Paul Auster que me parece maravillosa.

Paul Auster decía: “La gente dice que tienes que viajar para ver el mundo, pero a veces siento que si te estás quieto en un sitio y mantienes los ojos abiertos, podrás ver todo lo que puedes soportar”.

Somos capaces de soportar mucho más de lo que creemos, pero también somos capaces de poder modificar aquello que creemos poder soportar y convertirlo en algo maravilloso.

Queridos amig@s y maestr@s que vuestra vida sea siempre el resultado de vivir con los ojos bien abiertos y que vuestro corazón acompañe siempre a esa mirada.

 

 

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