MUNDO AUTISTA O MUNDO AUTÉNTICO: FRENTE AL ABISMO LO ÚNICO QUE NOS QUEDA ES APRENDER A VOLAR

 

Mundo autista, mundo auténtico o cuando frente al abismo lo único que nos queda es aprender a volar. (Primera parte)

En la entrada de hoy vamos a hablar sobre el mundo del autista. Como docentes tanto en la escuela como fuera de ella podemos encontrarnos alumnado con esta forma particular de ser y estar en el mundo. Debido a la importancia que toma cada día más este trastorno del autismo (hoy en día se habla de 1 niño entre cada 110). Sin duda, constituye un gran reto para la sociedad poder integrar de la manera más adecuada a est@s niñ@s, ofreciéndoles la colaboración apropiada para que puedan implicarse, de la manera más autónoma posible, en el mundo que les rodea.

 Cuando tenemos un niñ@ especial en clase no tenemos que preguntarnos ¿por qué?, sino ¿para qué?, ¿cuál es el propósito de tener un niñ@ especial en clase?, ¿cuáles son las enseñanzas que este niño o esta niña nos va a traer?

Quisiera comenzar con un texto de Anna Stutz-Berti que refleja a la perfección la visión del mundo de un/a autista.

Tanto miedo me provoca vuestro mundo, que me encierro dentro de un «cubo invisible» para así escapar al sufrimiento… Pero, éste «Cubo» se ha convertido en una cárcel que nubla e interfiere mi percepción, y no me permite desempeñarme normalmente… A veces, comprendo lo que ustedes dicen, pero me siento incapaz de emplear vuestros propios términos… Para aliviar mi angustia, muchas veces me refugio en “rituales” que para vosotros son incomprensibles: golpeo fuertemente mis manos entre sí, me balanceo para adelante y atrás, corro en todas las direcciones… con lo que me tranquilizo momentáneamente. Cuando ya no soporto más esta soledad insostenible, de la cual siento que no puedo escapar, grito, doy alaridos o lloro… A veces, rompo todo: mi cabeza golpeándola contra un muro, o contra vosotros, o me ataco con todos los objetos (o cosas) que me rodean… ¡NO, no son actitudes caprichosas!, ¡NO, no lo hago por el gusto de hacerlo! En realidad lo que trato es el romper, desesperadamente, los barrotes de mi sufrimiento. Pero, ¿qué más puedo hacer para que lo comprendáis? (Anna Stutz-Berti).

Como vemos la persona autista es una persona desconectada de nuestro mundo pero con un mundo interno muy intenso que debemos tratar de comprender. El trastorno del espectro autista (TEA) es una gama de trastornos complejos del neurodesarrollo, caracterizado por impedimentos sociales, dificultades en la comunicación, en el aprendizaje y patrones de conductas estereotipadas, restringidas y repetitivas. La angustia, ira, ansiedad, las automutilaciones, son algunos rasgos que, como refleja el texto anterior, padecen una gran parte de personas con autismo.

Como docentes a tod@s nos asaltan dudas acerca del trabajo educativo que tenemos que realizar. Sin embargo, considero como dice Frigerio que tanto para estas personas como para el resto lo que verdaderamente debemos hacer es enseñar a vivir renunciando a la soberbia del ‘yo te voy a enseñar’. Aquí se encuentra la clave pedagógica. No voy a escribir en este post un listado de acciones pedagógicas que podemos implementar en el caso de alumnado autista porque no es mi intención generar una farmacopea pedagógica de respuestas universales al más puro estilo de recetario culinario, principalmente porque no creo en esa práctica. No existen fórmulas magistrales para tratar al ser humano. El ser humano no es un objeto, es un sujeto y es por eso que la relación pedagógica debe de ser subjetiva y nunca objetiva. No hay dos autistas iguales de la misma manera que no hay dos personas iguales. Pero lo que sí puedo  deciros es que renunciar a la soberbia del “yo te voy a enseñar” es una fórmula que siempre trae velada una amenaza y anuncia la dependencia como condición de la relación, porque presupone y da a entender que sin uno, el otro nunca aprendería y esto queridos y queridas maestros y maestras es una creencia limitante que debemos trabajarnos.

 L@s maestr@s necesitamos tiempo. Sí, en educación siempre necesitamos tiempo, pero no me refiero a “más tiempo” en las aulas, sino a otro tiempo. Tiempo para estar junt@s, tiempo de calidad. Tiempo que nos permita otra forma de vivir y convivir con la alteridad, con el otro. Tiempo que nos permita sentir y pensar no solo nuestra identidad sino todas las formas posibles de ser y estar en el mundo. Tiempo que nos permita establecer una relación pedagógica y de comprensión con el otr@. Esta es una condición indispensable para acercarse al mundo autista. Se trata más de comprender que no de enseñar ya que, comprendiendo, el proceso de enseñanza-aprendizaje será mucho más fructífero.

Porque en el caso del autismo, se hace mucho más evidente la necesidad de adaptarnos a ell@s y no al contrario. La persona autista tendrá que intentar entender cómo funciona el mundo, porque desgraciadamente el mundo no se adaptará a sus características, pero nosotr@s seremos su punto de apoyo para esta adaptación paulatina.

Continuará….

Comentarios

Entradas populares de este blog

LECTURAS RECOMENDADAS PARA MAESTROS Y MAESTRAS COMO FORMA DE REFLEXIÓN DE NUESTRA PRÁCTICA DOCENTE

EL CEREBRO TAMBIÉN SIRVE DE ESCOTE, MUESTRALO

QUÉ ES TRABAJAR POR ESTACIONES